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A veces el otro no tiene la culpa de todo

martes, 15 de agosto de 2017

A veces el otro no tiene la culpa de todo


El gran desafío es construir una mayoría para ganar en 2019, pero debe superar el 50% de los votos válidos emitidos. Si sumamos los diversos pedazos de peronismo diseminados por ahí no creo que lleguemos al 35 % ¿De dónde conseguiremos el resto? Esta pregunta me lleva a repasar un post titulado "La plasticola de Néstor" que viene a cuento. Dije el 14 de junio:

"Los caminos se bifurcan inexorablemente y para entenderlo hay que mirarlo en términos de acumulación dado que es ahí donde se vislumbran dos maneras de pararse y de posicionarse para construir mayoría: Una es la que practicó Néstor, sumando de todos lados pero garantizándose la hegemonía y el pomo de plasticola para ir pegando pedacito con pedacito, así puso en práctica aquella máxima de “sumar, unir, juntar”. La otra es la de Cristina, que estamos viendo en estas horas, núcleo duro, club de fans y ni la más mínima disposición a debatir con quienes habiendo protagonizado junto a ella los 12 años de gobierno hoy tienen diferencias de estilo y de armado. Ella es contundente y no está dispuesta a participar en elecciones internas, no se aviene a que todos los que la quieren tengan la posibilidad de demostrarlo depositando su voto en la urna. Cristina está en contra de las PASO que ella misma ideó hace 3 años, pero eso ya es conocido, de lo que se trata es de analizar cuál de los dos métodos de construcción es más efectivo puesto que de lo que se trata es de elegir el más eficaz para recuperar el gobierno nacional, el resto es anecdótico.

Sin dudas, el método de Néstor demostró ser mucho más efectivo porque logró hacer coexistir dentro de un mismo espacio a sectores que tenían contradicciones entre sí pero las posponían en función de lo más importante: el control del gobierno nacional, que como se logró en 2003 con el 22 por ciento de los votos del padrón nacional era necesario reafirmar con una acumulación electoral soberbia, única fuente de poder para lograr la suficiente masa crítica y desarrollar un proyecto que trastocara desde la base estructural a la sociedad argentina, algo que se logró sólo en algunos campos. Néstor juntó a Massa, a Felipe, a Lousteau, a Cobos, Moyano y a tantos más, la mayoría de los cuales al final del primer mandato de Cristina se fueron alejando y dejando en evidencia que sin Néstor la plasticola había quedado arrumbada en un rincón. Ahí debemos plantearnos con honestidad qué pasó, por qué se fueron tantos aliados ¿Lo hicieron porque son meros traidores, porque a Néstor se le acabó la plasticola o porque Cristina definitivamente nunca quiso usarla y no le interesó conservar algunos de esos vínculos? Es un eje para desarrollar en extenso en otro momento, ahora sólo pretendo inicializarlo. De momento apunto a modo de síntesis dos posibles explicaciones:

a) Se fueron yendo porque los acuerdos eran meramente electorales.

b) Se fueron yendo porque fallecido Néstor, a Cristina no le interesó mantener esos vínculos.

Hay un poco de las dos cosas pero se me ocurre que los últimos movimientos de Cristina, básicamente el abrirse para no hacer la PASO, además de no poner en práctica una muy buena ley ideada por ella, desnuda cierto desprecio por exponerse a debatir con todo el espacio sobre por qué llegamos a este estado bastante deplorable en el que estamos y a analizar si la causa fue haber conducido de manera equivocada los procesos internos, lo que nos llevó a perder la PBA, que es lo más grave y lo que no estaba en los cálculos de nadie."


Hoy, las primeras reacciones de varios cristinistas son agresiones que delatan muchísimo más cerrazón que análisis político. Todo está reducido a Leales y Traidores. La única pregunta que nos hacen es si ahora vamos a volver ¿Volver adónde si nunca nos fuimos? pero hay algo más profundo y es que pareciera no advertirse que ganando o perdiendo, Cristina ya es senadora y que si perdiera por unos pocos votos no es honesto achacarle alguna culpa a quien desde siempre jugó con todas las cartas sobre la mesa y a la vista. Si Cristina pierde, si se queda estancada en guarismos iguales o inferiores a los de Aníbal en 2015, si se ratifica que tiene el techo bajo no será responsabilidad de quienes de frente planteamos una propuesta que, de haber sido aceptada, hoy muy probablemente nos hubiera encontrado con una victoria por una luz mayor a lo esperado. Pero no, el responsable es Randazzo ¿No se dan cuenta que se están cayendo a pedazos?

Dije el 14 de junio

"Todo indica que el cristinismo, como fenómeno urbano y centralmente porteño/conurbanero con representaciones menores en el resto del país, no está dispuesto, por ejemplo, a interactuar con el peronismo del interior y me parece que ahí tenemos otro elemento a analizar seriamente porque ese peronismo es como es, no como nos gustaría que fuera, pero así y todo cuando tuvo que sostener proyectos positivos y “progresistas” lo hizo. Al fin y al cabo, vale recordarlo, sin ese apoyo en 2008 volaba todo por los aires luego del “voto no positivo de Cobos”.

Quiero decir que al peronismo del interior antes que criticarlo hay que entenderlo y para ello es necesario también entender a los argentinos del interior profundo.
En suma, hay dos métodos, dos formatos, dos estilos de construcción, uno el de Néstor, otro el de Cristina y veo que el de Néstor sigue siendo el más ambicioso para construir mayoría, entre otras cosas porque el de Cristina se agota en los segmentos progresistas de las clases medias y no interpela para abajo donde está esa monada que labura en negro y se genera su propio ingreso, algo que ha generado el fenómeno de la Economía Popular (que abarca al 30 % de los argentinos, nada menos) que está llamada a ocupar un lugar central en los tiempos que se vienen. La sumatoria de peronismo más economía popular expresa a sectores sociales diversos y más amplios. La suma de peronismo del interior más economía popular hace la diferencia."

Estas ideas fueron repetidas varias veces en posteos diversos que lo único que generaron fueron reacciones agresivas y hasta irrespetuosas. Hoy seguimos en el mismo dilema pero con el agravante que han pasado dos meses y todo indica que, de no mediar una orden que convoque a la razonabilidad, serán los propios exaltados del cristinismo quienes en lugar de sumar a los que tienen diferencias los terminen ahuyentando aún más ¿O será que les importa poco confraternizar con los compañeros y discutir posiciones y planteos diversos? ¿O será que no tienen apuros sociales y por eso se pueden dar el lujo de pararse en la vereda a señalar traidores con el dedito?


Una sola cosa está muy clara, dolorosamente clara: en estas condiciones y con esta forma de proceder, donde la culpa siempre la tiene el otro, donde el que se equivoca siempre es el otro, donde el que hace todo mal es el otro no vamos a ningún lugar acogedor. Este reflejo de poner la culpa en el otro pasó de ser un tic a convertirse en una especie de paco político que está empezando a demoler seriamente lo poco que queda de aquello que supo ser un hermoso y divino despelote donde en medio de contradicciones no parábamos de ganar posiciones. Así no sólo no se le gana a Bullrich, así se camina presurosamente a ser minoría intensa, exactamente lo contrario a lo que alguna vez dijimos que queríamos ser.

Y valga, a modo de aclaración postrera, que estas líneas no están dirigidas a todos los compañeros que están con Cristina sino a una porción de exaltados que sólo le hacen daño al espacio nacional y popular

Para seguir pensando

















lunes, 14 de agosto de 2017

Recomponer es la tarea


El macrismo recurrió a trucos muy conocidos como la dosificación de la entrega de datos de modo que los argentinos se fueran a la cama con la noción de que Cristina había sido derrotada. Como dice Marcelo Zlotogwiazda en Twitter:

"Macri es futbolero. Debería saber que equipo que remonta un 0 a 5 queda como ganador. Fueron muy torpes. Empañaron una muy buena elección"

Dicho esto hay que recordar que siempre los datos de los distritos chicos entran muchísimo más rápido porque una cosa es contar un padrón de 10 mil y muy otra una mole como La Matanza o Lomas, pero esto no implica desconocer que Cambiemos recurrió a mañas penosas y pedorras. En 2009, Néstor Kirchner subió al escenario alrededor de las 23 y reconoció la derrota "por dos puntitos" ante De Narváez.

Hay diferencias...

Pero este final penoso del domingo electoral en PBA -del que hay un solo responsable y es el gobierno de Cambiemos- no debe conducirnos por caminos analíticos forzados ni a voluntarismos gastados: Anoche, cuando se paró la difusión de datos del Centro de Cómputos, Cristina Fernández de Kirchner ya estaba empatando y todo indica que terminará derrotando a Esteban Bullrich. Pero de aquella presidenta reelegida por el 54 % de los votos, que le sacó más de 20 puntos al segundo, quedó la imagen de anoche, contando voto a voto para finalmente obtener -repito, casi con total seguridad- la victoria por un hocico en el recuento definitivo. Va de suyo que no hay nada para festejar, nada. ¿De qué sirvió irse del peronismo, de qué sirvió negarse a un proceso de debate interno que vivificara un aparato político al que ya se le veían las marcas del paso de los años? Perdimos en 2013, perdimos en 2015 y ahora, jugando a la figura principal, a la figura que fue presidenta por dos períodos estamos contando voto a voto para ver si gana por un punto... La verdad, es triste. Es triste y da mucha bronca la creencia extendida en muchos compañeros en que la acción política se reduce al "Sí Cristina"


Durante los meses previos he ido publicando decenas de posteos donde seguramente de manera desordenada y probablemente poco clara trabajé la idea de que era un error grosero "jugar a la Dama", dije que Cristina tenía que bancar, pero sobrevolando, dije que su principal virtud defensiva ante el acoso judicial/macrista radicaba en haberse retirado de Casa Rosada sin un solo cargo, cuando el coro de medios opositores le había inventado miles. Cristina se fue a su casa y ahí estuvo su principal poder simbólico, que no hizo más que robustecerse cuando fue respondiendo de manera altamente correcta a cada uno de los mandobles y piruetas del impresentable juez Bonadío. Cristina nunca debió ser candidata, para que no sucediera la noche de anoche. Sólo la torpeza macrista, que rebela, además, una utilización apestosa de todas las mañas tan criticadas por los "republicanos" puede darle elementos a cierto núcleo duro de adulones para intentar borrar con golpes de efecto la triste evidencia que consiste en que, aún ganando por un pelito, Cristina ha sido la gran derrotada de la jornada de ayer. Ya no es el 54 %, son 20 puntos menos...El 22 de mayo, en un post titulado "Ponele traidor a todo" dije

Cuesta entender que muchos no adviertan la gravedad de que Cristina compita en estas elecciones, que nieguen el dato ofrendado por todos los sondeos de que hay un 60% de argentinos que no la votarían ni a palos, pero más cuesta entender que en política hay escalones y que no todo es lo mismo. A ver ¿Por qué habemos compañeros que entendemos que su postulación este año sería un gran error? ¿Porque no la queremos, porque somos desagradecidos, o directamente traidores? La verdad es que creo que este pensamiento está muy extendido y me da mucha pena porque ¿Cómo es? ¿Ahora resulta que un flaco, cuyo aporte político es desconocido, pero se pone en primera fila a gritar Cris ti na, Cris ti na es un militante de la ostia y quienes planteamos que la compañera no tiene que exponerse a todo lo que el macrismo le tiene preparado somos una manga de traidores?

A ver si entendemos de una buena vez, compañeros, que la solución sólo saldrá del debate a puertas abiertas, a ver si entendemos que hace rato entramos en una fase donde el debate abierto y las internas son más necesarias que nunca, para discutir todo lo que sea necesario pero de igual a igual, sin chapeos, sin emisarios, sin cuentas truchas, sin trolleos ¿Alguien en su sano juicio puede no darse cuenta que estamos cada vez peor? "Hasta acá vamos bien, dijo el chancho y estaba en la puerta del horno" ¿A quién se le ocurrió que el irse del PJ era una genialidad? ¿A quién? Seguramente a los mismos que ahora querrán culpar a Randazzo por haber querido hacer lo que ellos le negaron.

Estas líneas salen desde un dolor profundo e inmenso, fuimos muchos quienes pusimos la cabeza y el cuerpo desde un primer momento y bancamos tanto en las buenas como en las malas a Néstor y Cristina, hasta que empezaron a surgir diferencias con esa forma de entender la acción política como algo cuasi religioso donde todo se reduce a acatar lo que se decide entre muy pocos. La acción política que se pretenda de masas es una cosa muy distinta. Y escribo con los pies dentro del plato, con la misma convicción con que ayer voté en CABA a la Unidad Ciudadana porque pese a las diferencias no pienso dejar de dar la pelea aún en minoría. Resulta que ahora, para los genios de la acción política del cristinismo porteño, Guillermo Moreno es cualquier cosa... ¿Saben cuántos votamos a Moreno porque sin tener coincidencias absolutas con el compañero le rescatamos que expresó, a su manera, una voz revoltosa ante tanto orden "ciudadado"?


Los resultados están a la vista. Sólo una muy profunda revisión de lo actuado y una revalorización del movimiento nacional y popular nos posibilitará por lo menos frenar la caída, que de por sí ya es importante. Luego llegará el tiempo de empezar la remonta, que será cada vez más dura porque en política los errores propios significan regalos para los que están enfrente, y si los que están enfrente -como el macrismo- demuestran que no le hacen asco a nada, estamos en serios problemas. Pero hay que seguir, y seguir mirando para adelante porque la sociedad mira hacia adelante y es deber de quienes hacemos política sintonizar con ella, escucharla, entenderla. Al fin y al cabo es esta misma gente la que alguna vez nos acompañó con votaciones majestuosas. Algo ha pasado para que elección tras elección nos de más la espalda.

Recomponer es la tarea

viernes, 11 de agosto de 2017

Vidal jugada a todo o nada



Anoche hubo un cruce en Intratables realmente interesante: ante un buen planteo de Brancatelli, la gobernadora reaccionó con una respuesta muy bien articulada pero que a muchos nos dejó la sensación de esos directores técnicos que de un partido a otro modifican la mitad del plantel titular. María Eugenia Vidal respondió con audacia, lo que no significa que haya dicho verdades irrefutables. Para quienes lo desconozcan, ella trabajó mucho en el área social de la CABA y logró buenos resultados, al punto tal que en las villas porteñas viene ganando el PRO sin despeinarse ¡Hasta en la 22 gana cómodo! (Lugano)

La duda que me generó este recorrido de Vidal por absolutamente todos los canales y radios de la provincia y la CABA, que agota con sólo enumerarlo, es si no jugó absolutamente todas las fichas en la primera elección, que además es una Primaria ¿Cómo llega a octubre si pese a esta sobre exposición es derrotada? Porque de ser la referente pasó a figurar en una boleta imaginaria, llegando a un nivel tal de compromiso que si sobreviene una derrota, el costo caerá exclusivamente sobre su figura. En verdad, una derrota no sería el fin del mundo para ella pues cuenta con una herramienta que nadie más tiene en la provincia: El control del gobierno, nada menos. Si lo sabe gestionar en función de las mayorías recogerá sin duda los resultados, de lo contrario quedará en el recuerdo como esos 10 que en la tercera la rompían pero en primera no pasó nada. Néstor Kirchner perdió en 2009, exactamente como le pasaría ahora a Vidal, pero perdió él y acumuló en su figura el costo de la derrota, dejando a Cristina liberada en cierta medida de recibir los balazos. No es el caso de Vidal, que no podrá transferir a nadie la derrota (si la hubiera, a no olvidar este "detalle"). Mi impresión es que se jugó todo y quedó sin resto. Es una apuesta realmente arriesgada y creo que no se debe analizar esto a nivel de su personalidad o, dicho de otra manera, nos equivocamos si pensamos que un político hace bien al jugarse todo y quedar sin fichas ¿Por qué? Porque siempre tiene que quedar una reserva en la despensa, entre otras cosas porque la gestión sigue y lo peor, siguen empeorando minuto a minuto las condiciones sociales de los millones que están desamparados. Creo que Vidal cayó presa de la falta de dirigentes con suficiente peso para hacerle sombra, creo que Carrió hubiera sido una bala de plata y que ahí radica buena parte del error de planificación cambiemita. Si el domingo Vidal gana por medio puntito será leído como una victoria pírrica , y si pierde, ni hablar el Tren Fantasma que la espera.

En síntesis, creo que aún ganando deja jirones en las primeras PASO que le toca afrontar, cansó con su gestito de piba buena y dejó entrever anoche lo que en el mundo de la política es conocido: que es una mujer que tras esa pose de buenita esconde un carácter muy duro ¿Es malo esto? No, en absoluto. Lo único complicado es que ya no será Cristina la única mujer caracterizada como prepotente. Qué loco, el mismo día en que la ex presidenta hizo una autocrítica por su falta de humildad, Vidal demostró que se le parece mucho más que lo imaginado y dio la impresión de no observar que su enemigo no es Cristina, su enemigo es la situación lamentable de una parte importante de los bonaerenses, su enemigo es que la gente sabe que en un año y medio no se pone patas para arriba una mole tan pesada, la gente sabe que las plantas no nacen de un día para otros. El problema es que pasó un año y medio y la gente no ve que haya brote alguno y por eso muchos empiezan a reconocer que antes, antes estaban mucho mejor, pese a todo...

jueves, 10 de agosto de 2017

Deben ser los gorilas deben ser


Cuando creíste que lo habías leído todo y que algunas posiciones políticas trogloditas habían quedado en el pasado, salvo dinosaurios como Fernando Iglesias, te encontrás con esta columna de Jorge Ossona en Clarín que te demuestra cuán equivocado estabas. Se puede leer, por ejemplo:

"El redistribucionismo asistencial generó la ilusión abonada por la propaganda oficial de que por fin el modelo de reindustrialización estaba reintegrando a los pobres. En la vida cotidiana ello se corroboraba por el acceso a autos usados, motos, equipos celulares, mejoras habitacionales y la posibilidad de poder comprar algunos artículos en shoppings de los centros urbanos. Era apenas una mejora en medio de una economía exhausta; pero contrastante respecto a las penurias de los años del fondo del pozo entre 2001 y 2003."

Casualmente hoy por la mañana pensaba que los dos meses y medio que restan hasta las elecciones de octubre, las de verdad, las que asignan porotos, por el lado de Cambiemos muy probablemente queden conceptualmente en manos de Elisa Carrió, lo que significa casi con seguridad que la chaqueña lleve el debate a niveles de un salvajismo gorila pocas veces visto. Curiosamente este texto de Ossona viene a abonar las sospechas de que ante el temor de perder las elecciones a nivel provincial y nacional la derecha cambiemita no optará por revisar sus políticas sino que buscará profundizarlas, generando más ajuste y consecuentemente más crisis. El desafío es claro y la responsabilidad de hallar una salida a este dilema queda en manos de los sectores de oposición que alguna vez estuvieron juntos y hoy parecen irreconciliables. Hablo de generar ámbitos de construcción de Unidad, para ello el espacio parlamentario será absolutamente vital. El gobierno seguramente buscará negociar provincia por provincia, evitando por todos los medios enfrentar una liga de gobernadores que vengan con una voz unificada, como ya sucedió con los amagos por la coparticipación federal (lo que pondrá en manos de la Corte Suprema de Justicia la resolución de una puja donde la provincia tiene razón de exigir la devolución de los puntos cedidos durante el gobierno de Armendariz)

¿Es posible imaginar un gobierno que cambie los trazos nodales de su política, cuando incluso es apretado por la derecha más dura para que vaya a fondo con el ajuste? La verdad que no.

De concretarse la carriotización estaríamos nada menos que ante un endurecimiento de la palabra oficial, algo que nos colocará en terrenos realmente peligrosos. La derecha nunca se caracterizó por revisar su estrategia pero con Cambiemos al menos logró mostrar un rostro de apariencia más bonachona, hasta que dejó ver, con el paso de los días y los meses cuál es su verdadero objetivo político y económico: no cumplió absolutamente ninguna de las promesas electorales, salvo arreglar con los buitres a un costo económico inimaginable. Si a esto le sumamos el endeudamiento externo creciente, que en muchos casos luego de la bicicleta se transforma en nueva fuga de capitales, tenemos un cóctel realmente explosivo. Por eso, repito, es factible que Carrió nos arrastre a un debate salvaje, mugriento, en definitiva a una lucha en el barro, porque es ahí donde ella y el sistema de medios hegemónicos se sienten más cómodos.

Ante este panorama, las pregunta sigue siendo la misma de los últimos años:

¿Estaremos lo suficientemente reflexivos, razonables y racionales como para ir previendo los escenarios postelectorales?

Habrá que ir dando los debates pendientes, fundamentalmente hay que discutir si verdaderamente pensamos en construir una mayoría que nos permita triunfar en 2019 o si nos conformamos con ser una parte, que aunque importante, esté imposibilitada de convocar todo lo que se necesita para conseguir el cincuenta más uno de los votos en 2019. De momento, se me ocurre que es imposible pensar en términos de Unidad sin por ejemplo conversar con sectores del Frente Renovador y sé que aunque esto a muchos enerve se trata de un dato de la realidad ¿Queremos sumar, unir, juntar o nos conformamos con consolidar lo que ya tenemos? La derecha cambiemita ya eligió abroquelar su clientela cautiva y que el resto lo haga la dispersión opositora. Está en nosotros seguir dándole aire con nuestras divisiones o apostarlo todo al rearmado del campo nacional y popular.